Comprando ropa con mi hija


Redescubrir un gusto casi olvidado o una experiencia dejada de lado por el paso del tiempo es como vivir todo nuevamente. Y eso es casi siempre muy bueno. 

En este contexto, esta semana estuve caminando con mi hija, luego de haber tenido un reencuentro gastronómico muy satisfactorio del cual hablaremos en otro post, cuando de pronto ella descubrió que una de sus marcas favoritas de ropa tenía una tienda grande en plena Avenida Benavides, Miraflores. Entre la emoción y el frío de la calle entramos a mirar que novedades había. 


Mi pensamiento fue de acompañamiento, como siempre que me enfrento con la tentación de juzgar y decidir, mucho más si se trata de comprar. Y en esto soy muy personal, porque tengo mucho de compulsivo en cuanto a las compras se refiere: ropa, música, utencilios, etc. 

Para ella, la experiencia comenzó por probarse casacas, chompas y bufandas, seguido por una sección de poleras y blusas. La vi tan feliz que empecé a recordar y saborear mi propia satisfacción al comprar algo que me gusta, como cuando entro a una tienda de discos o una feria gastronómica. Lo cierto es que el tiempo se pasa tan rápido que apenas se siente. 

Sin embargo, hay ocasiones en que la experiencia puede transtornarse debido a caprichosos deseos, provocativas prendas y mcuho de juzgamiento anticipado. Por ello, les dejo algunos consejos simples para afrontar los dificiles momentos que pueden presentarse en medio de una experiencia de compra con tus hijos:



  • Evita juzgar, aunque lo que tus hijos muestren interés por algo contundentemente absurdo, recuerda que si te opones solo lograrás más apego por lo prohibido o la sensación de que no los entiendes. Yo prefiero una actitud más relajada, que se pruebe, y tal vez encontrar algún defecto propio de la prenda, o aconsejar que la prenda escogida no va con su estilo. 
  • Pon las reglas de cuantía desde el comienzo, señalando los límites en cantidad de prendas o en monto, de ese modo evitarás malos momentos al momento de pagar la cuenta. 
  • Selecciona las prendas para que final tenga un momento de decisión antes de pagar la cuenta total. Eto asegura que aprenda que en la vida real las personas tenemos que tomar decisiones difíciles. 
  • Acompaña y favorece la libertad, conversa y apoya las ideas, aporta al estilo que tiene, no al que quisieras que tuviera, eso refleja aquello que has permitido desde que era muy pequeño o pequeña, cuando ya es adolescente no  pueden pretender cambiarlo por la fuerza.
  • Que se pruebe la ropa antes, que la vea con detenimiento, que esté seguro o segura de que es funcional, combinable, así minimizarás las devoluciones, sobre todo en prendas en que por tener descuento no existe la devolución. 

Apoyar a los hijos en las decisiones que van aprendiendo a tomar, cualquiera sea el tamaño que tengan o el impacto que parecen tener en la cotidianeidad., es muy importante, les da autoconfianza y seguridad. Me inclino más hacia forjar esa seguridad con una formación solida desde el comienzo que por moldear cuando ya se hicieron de una idea equivocada de sí mismos. 

En este contexto, cabe preguntarse si estamos orientando sabiamente a nuestros hijos en las decisiones que deben tomar, o los reprmimos constantemente llevándolos a que no confien en nosotros?


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